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Qué impresora 3D comprar

Si es tu primera impresora y todavía no sabes qué vas a hacer con ella, compra una impresora de filamento de unos 189 €. Esa es la respuesta corta y a la mayoría de la gente le vale. El resto de esta guía es para cuando ya sabes qué piezas quieres imprimir, porque la pieza que quieres hacer es lo que decide qué impresora te conviene.

Una pregunta antes que ninguna otra

¿Qué vas a imprimir? De esa pregunta sale todo lo demás. Mucha gente empieza al revés y elige la impresora antes de pensar en la pieza que quiere hacer.

Si lo que quieres son cosas que sirvan para algo, como una pieza de repuesto, un soporte, una caja o un juguete, tu impresora es la de filamento. Si lo que quieres son figuras pequeñas llenas de detalle, como miniaturas, maquetas o joyería, tu impresora es la de resina. La impresora de filamento y la impresora de resina son dos máquinas distintas y ninguna sustituye a la otra.

La diferencia práctica es que la impresora de filamento la enchufas y ya está. La impresora de resina imprime con mejor detalle, pero cada pieza debe lavarse y curarse después, usando guantes y en un lugar con buena ventilación. La impresora de resina es un hobby, no un electrodoméstico.

¿Es tu primera impresora?

Aquí no importan ni la velocidad ni el volumen. Lo que importa es que la impresora funcione sin que tengas que aprender a calibrarla. Una impresora barata que debe ajustarse a mano se acaba usando dos veces y se queda en un armario.

Hay tres cosas que separan una impresora fácil de una que da guerra. La primera es la nivelación automática. La impresora mide sola la distancia entre la boquilla y la base antes de empezar, y esa medida es la que decide si la primera capa se pega o se despega. En una impresora sin nivelación automática esa medida la ajustas tú, a mano, con un papel, y es donde se rinde casi todo el mundo.

La segunda es el laminador, que es el programa donde abres el archivo y le dices cómo quieres la pieza. El laminador no lo compras: viene con la impresora o te lo bajas gratis. Lo que cambia de una marca a otra es si ese laminador trae ya los ajustes hechos para tu modelo. Si los trae, abres el archivo, le das a imprimir y sale. Si no los trae, te toca aprender qué es la temperatura de capa, la retracción y el relleno antes de sacar una pieza decente.

La tercera es la marca, y no por el prestigio. Cuando algo falla vas a escribir el problema en internet, y las marcas con mucha gente detrás tienen ese problema ya resuelto en un vídeo o en un foro. Con una marca rara estás solo. Lo mismo con los recambios: una boquilla se gasta y se cambia, y conviene que la venda alguien más que el fabricante.

Impresora 3D Bambu Lab A1 mini

Bambu Lab A1 mini 189 €

Es la más barata del catálogo entre las que se venden como aptas para empezar y tienen valoración comprobada. Quien empieza en la impresión 3D y quiere resultados sin complicaciones.

Su pega: volumen pequeño

4,7 sobre 5 con 233 opiniones verificadas en Amazon

Si puedes estirarte, la alternativa mejor valorada de este grupo es la FlashForge Adventurer 5M, por 249 €.

¿Figuras con detalle?

Aquí entra la impresora de resina. La impresora de resina trabaja con capas mucho más finas, y esas capas finas son las que se ven en una cara o en una textura. A cambio, el espacio de impresión es pequeño y cada pieza debe lavarse y curarse.

En una impresora de resina lo que manda es la pantalla. La pantalla es la que dibuja cada capa con luz, así que cuantos más puntos tenga, más fino sale el detalle. Los fabricantes lo anuncian como 8K o 10K. Ese número por sí solo no dice mucho, porque una pantalla muy fina en un espacio muy grande reparte los puntos y el detalle no mejora tanto.

La pantalla también es la pieza que se gasta. Tiene horas de vida y llega el día en que hay que cambiarla, así que conviene mirar antes cuánto cuesta la pantalla de recambio del modelo que te guste. Es un gasto que no aparece en la ficha de ninguna impresora de resina.

¿Vas a imprimir en varios colores?

Cuidado aquí. La mayoría de las impresoras que se anuncian como multicolor imprimen en un solo color, porque el sistema de color se vende aparte. Qué impresoras traen ese sistema puesto, y cuánto cuesta añadir el sistema en las demás, está en la guía de multicolor.

¿Piezas grandes?

El volumen se paga caro. Mide antes la pieza más grande que quieras hacer. Muchas piezas que parecen grandes caben en una impresora normal si esas piezas se parten en dos y se pegan después.

Si de verdad necesitas volumen, mira dos cosas más allá de los centímetros. La primera es el tiempo. Una pieza grande son muchas horas seguidas de impresión, a veces un día entero, y en todas esas horas la impresora tiene que aguantar sin fallar. Un fallo a las veinte horas es material a la basura y el día perdido.

La segunda es si la impresora es abierta o cerrada. Cuanto más grande es la pieza, más se nota que las esquinas tiran hacia arriba mientras el plástico se enfría. Una impresora cerrada mantiene el calor dentro y ese problema casi desaparece. Con PLA se puede vivir con una impresora abierta. Con piezas grandes en otros materiales, no.

¿Materiales duros, no solo PLA?

Para ABS, ASA o materiales con fibra hace falta una impresora cerrada. Esos plásticos se despegan de la base y se agrietan si les da el aire mientras la impresora trabaja.

Hay una segunda cosa que casi nadie mira y que da disgustos. Los materiales con fibra de carbono o de vidrio son abrasivos, o sea que rascan por dentro al pasar. Una boquilla de latón, que es la normal, se come en unas pocas bobinas. Para esos materiales hace falta una boquilla de acero endurecido. Algunas impresoras la traen puesta y otras la venden aparte, y conviene saber en cuál de los dos casos estás antes de pagar.

Y un aviso sobre la lista de materiales que publica cada fabricante. Que un material aparezca en esa lista significa que la impresora llega a la temperatura que ese material necesita. No significa que la pieza vaya a salir bien a la primera. Cada material tiene su forma de trabajarlo, y eso se aprende imprimiendo.

Impresora 3D QIDI Q2

QIDI Q2 379 €

Cerrada y con materiales técnicos declarados por el fabricante: PLA, PETG, TPU, ABS, ASA, PA-CF. Aficionado que quiere muchas funciones y materiales técnicos por poco dinero.

Su pega: marca menos conocida

4,3 sobre 5 con 127 opiniones verificadas en Amazon

Por un precio parecido, la otra bien valorada de este grupo es la Anycubic Kobra S1, por 379 €.

Lo que no debería decidir tu compra

La velocidad máxima que anuncian. Ese número es la velocidad que alcanza el cabezal moviéndose en vacío, y no es la velocidad a la que vas a imprimir de verdad. Una pieza hecha a esa velocidad sale peor. Casi nadie imprime así.

El volumen enorme. El volumen es lo que más encarece una impresora y lo que menos se aprovecha. Mide tu pieza más grande antes de pagar por un espacio de impresión que no vas a llenar nunca.

El número de colores. Cuatro colores suenan mejor que uno, pero cada cambio de color tira filamento a la basura y alarga la impresión. Si todavía no sabes si vas a imprimir en color, no pagues por el color ahora.

Y si solo quieres que te digan una

La Bambu Lab A1 mini, por 189 €. Es fácil de usar y está bien valorada. El catálogo empieza en 169 €, así que tampoco es de las caras. Si la impresión 3D te acaba gustando, habrás gastado poco en averiguarlo. Y si no te gusta, también habrás gastado poco.

Si te interesa este mundo, en nuestra página puedes comparar decenas de modelos y ver sus características.

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